Lo efímero y lo perpetuo. La naturalización de la diversidad.

Este Blog da para todo, incluidas mis reflexiones, ya que para eso es mío, y para eso me lee quien quiera leerme.

Hoy vengo con algo que me resulta sumamente frustrante de la sociedad y en lo que yo también participo aunque intento mejorar para ser quien quiero ser, para educar a mis hijos con el ejemplo, para erradicar de mi ser los vestigios de la apatía, la intolerancia y la irrespetuosidad hacia los demás.

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Os quiero contar cómo puede resultar perpetuo un daño que ocasionamos con acciones efímeras, y por qué debemos naturalizar la diversidad.

Hace un tiempo escribí sobre la impotencia que me genera el no ser un TODO para la sanidad. Me quejaba en este Post de profesionales que no miraban a los ojos, que no contaban con nuestras emociones al diagnosticar, que nos valoraban de a trozos.

Poco después os contaba una noticia atada a ésto: en la Comunidad de Madrid se comenzará a aplicar una Guía para humanizar la Sanidad. Para humanizar! Podéis leerla aquí.

Hoy voy mas allá de esas profesiones en las que espero (aunque me gustaría exigir!) empatía, cercanía, respeto..humanidad. Hoy pienso en todos y todas. En cada uno de los que conformamos la sociedad, nos dediquemos a lo que nos dediquemos.

Cómo llegamos a ser cómplices del sufrimiento ajeno?

No sé vosotros, pero yo, desde que era bien pequeña, he mamado una educación que considero liberal, abierta, progre. Por las características de la ciudad cosmopolita donde me crié, conviví con gente de diferentes orígenes, religiones, razas. Esa diversidad cultural era habitual y estaba bastante aceptada (desde luego mucho más que aquí en España en estas fechas).

Sin embargo el humor, las bromas, las risas, igual podían estar ligadas a estas diferencias, aunque se acentuaban en las diversidades menos habituales (o más tabúes) como la homosexualidad, la discapacidad, ciertas enfermedades, razas “exóticas”…

Crecí siendo a veces partícipe y otras cómplice de esas miradas burlonas y de muchas bromas, acciones o comentarios irrespetuosos hacia terceros. A medida que cumplía años comenzó a surgir en mi la personalidad justiciera y respetuosa, de la que podéis dar cuenta si seguís mi Blog.

Pero…

Mis posts siempre tienen un pero.

Pero a día de hoy muchos rezagos permanecen en mí y cuando me descubro con ellos aflorando, me siento avergonzada, triste y con rabia. Porque ahora soy consciente de algo más profundo con respecto a estas actitudes, y es que..

Nuestras acciones efímeras producen daños perpetuos en los demás.

Ese niño al que llamamos gordo o esa niña a la que miramos con sorna por su piel manchada, el otro al que le dijimos que bailaba chachacha por su cojera y todas las barbaridades que pronunciamos escudados en que “es un chiste” sobre negros, judíos, autistas, maricones, mancos, putas, sordos, ciegos, musulmanes, paralíticos, gitanos, leperos, frígidas, impotentes, enanos, chinos, pobres, bolleras, casposos, solteronas, leprosos…Irrespetuosos en contenidos, en descripciones, en la forma de referirnos a ellos y ellas.

Todos ellos y todas ellas somos nosotros.

Con nuestra propia diversidad.

Y todos ellos y todas ellas somos nosotros, somos esos pequeños (o mayores) que advertimos con dolor la desaprobación de los que somos, lo que tenemos, de nuestra esencia por parte de los demás.

Y ese comentario cruel, esa mirada risueña, esa frase que “se dijo toda la vida y nunca pasó nada”…nos marcó para siempre. 

Alguien dirá: eres una exagerada. Yo soy (alto, gorda, miope, indio, calvo, lento…infinitos etc.) y nunca se han reído de mí. O si lo han hecho, me ha dado igual. 

Bien por ti.

Alguien dirá : pero si tú te quieres y tienes la autoestima alta y blablabla eso no te afectaría.

Vale. Ok.

Yo, a mis 40 años, ya estoy casi preparada para saber cómo tomarme la gran mayoría de percepciones ajenas (que no todas) sobre mi persona. Soy una mujer independiente, segura, amada y me considero exitosa en general.

Aún así me siento incómoda con mi melena descomunal de la que se rieron toda mi infancia (y por el que recibo infinidad de comentarios raros si me da por llevarla suelta), insegura por mis 10 kilos de más muy que muy post-partos que no encajan en la ropa que el mercado textil considera standard y dudosa sobre cómo convivir con mis nuevas arrugas y tetas caídas sin salir corriendo a comprar push-ups y cremas con ácido hialurónico o meterme de cabeza en un quirófano.

Ahora decidme si un peque de 1, 3 o 6 años tiene de esa fortaleza. Si ha conseguido en su corta vida crear una seguridad en sí mismo lo suficientemente estable como para repeler estos comentarios, esas miradas, aquellas bromas. Que se rían de él por ser como es.

Ahora decidme si un adolescente (en medio del mayor cambio físico/psíquico consciente de su vida) es capaz de obviar el qué dirán.

Ahora decidme por qué entre los adultos existe tal prevalencia en depresiones y otras enfermedades de origen psicológico relacionadas con su percepción distorsionada o alterada por los cánones sociales como ocurre en los casos de  anorexias, bulimias, vigorexias. Por qué nos ponemos siliconas, nos quitamos arrugas, usamos ropa de marca, vivimos a dieta, nos blanqueamos la sonrisa? Por qué la primera impresión la asociamos a algo meramente estético? Por qué ese algo meramente estético sólo incluye a unos pocos y no engloba a toda la belleza diversa?

La sociedad, esa en la que vivimos y de la que formamos parte, es cruel con la diversidad.

Un absurdo en sí mismo, cuando lo natural es ser diverso.

Porque no hablo sólo de diversidad funcional, hablo de todas ellas: de la sexual, religiosa, física, étnica, de género, racial, socio-económica…

Faltamos al respeto a quien es diferente a nosotros. Lo hacemos continuamente, muchas veces sin siquiera pensar en ello:

  • mirando asombrados una pareja gay con un bebé en brazos,
  • riéndonos de ese hombre albino en la playa,
  • dando un codazo a nuestra amiga cuando nos cruzamos con mujeres con burka,
  • rechistando a una familia del restaurante porque su hija está gritando (en medio de una crisis, por ejemplo),
  • preguntando a una madre del cole cómo puede ser que su hijo tenga Parálisis Cerebral si tu tío tiene y es un “vegetal”,
  • haciendo comentarios en el parque sobre si ese niño no camina, esa niña aún no habla, aquella es muy lenta al subir al tobogán, o aquellos pobres padres de un pobrecito nene que va en silla de ruedas conectado a una máquina que no puede jugar en el parque pero viene igual y no entiendes para qué…
  • quejándote de los chinos que abren tiendas o de los gitanos que tienen plazas en el colegio que tu querías para tus hijos.

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Hasta que nos toca a nosotros, ahí sí que saltamos. De eso también os hable en este Post sobre la incongruencia de reclamar respeto a nuestra propia diversidad mientras atentamos contra las ajenas.

Y llega la reflexión.

Toda esta verborragia argentina que os acabo de soltar va encaminada a reflexionar sobre mi propio comportamiento, sobre cómo mejorarlo, sobre cuánto debemos esforzarnos para desaprender estos hábitos (anti)sociales que nos permiten a diario atentar contra la dignidad, la autoestima y la esencia de los demás.

Y sobre por qué necesito erradicar éstas acciones: por mi, por vosotros y por mis hijos con y sin diversidad funcional. Sé que a mis cachorros debo ayudarlos a construir su autoestima, a quererse por encima de las miradas ajenas. Pero también siento que debo participar en el cambio de nuestra sociedad intentando hacer reflexionar a quienes, como yo hasta hace un tiempo, no pensabais que un simple comentario o una broma podía marcar a alguien y hacer su vida miserable.

Quiero educar a mis hijos con mi ejemplo. Siendo respetuosa, tolerante, empática, comunicadora divulgadora y defensora de la diversidad…hasta que ya no sea necesario defenderla.

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Quiero enseñar a otras personas el por qué sus comentarios dañan, empatizando también con ellos como os contaba aquí. Dando por sentado que muchas personas lo hacen sin saberlo, sin querer herir al otro, y que por ello necesitan reflexionar como lo hago yo y no sentirse señalados y culpados por algo que hacían por inercia. Demos un voto de confianza al resto: expliquemos con respeto para conseguir respeto.

Quiero dejar de ser partícipe y cómplice.

Quiero dejar de ser quien te haga daño, a ti, por observarte o decir algo cruel.

Quiero que no tengas temor de lo que puedan decir o hacer a tus hijos, que dejes de estar en guardia para defenderlos, sostenerlos o levantarlos después de cada golpe social contra su condición/enfermedad/apariencia/diversidad que sea. Yo también quiero dejar de tener este miedo cada vez que alguien observa a mi hijo en medio de sus estereotipias o con su DAFO.

Quiero que podamos vivir nuestras vidas confiando en que comos perfectos/as tal y como somos y que no debemos cambiar, ni avergonzarnos, ni anularnos, ni escondernos, ni agachar la cabeza, ni enfermarnos porque alguien nos ha dicho que no es así.

Quiero que mi apatía desaparezca totalmente, porque aún siendo efímera en mi vida, dejara una cicatriz permanente en la tuya.

Y quisiera que si decides cambiar algo de ti, sólo sea para ser mejor persona, como lo estoy intentando yo. Para que aunque suene absurdo..seamos más humanos. Y para que dando redobles al sinsentido, logremos entre todos y todas naturalizar lo natural: la diversidad.

Hoy tengo un día raro. Intento mantener el optimismo pero a veces se hace difícil en esta cultura inculta. Pero pienso en mis hijos, sobre todo en uno de ellos…y creo que lo mejor que puedo hacer para evitar que le hagan daño por su neurodiversidad se resume en educarlo en la seguridad a él …y en re-educarnos a nosotros en la empatía y el respeto.

Vosotros cómo vivís estas situaciones?

Os ha pasado el sentiros juzgados o ridiculizados por vuestra diversidad?

Y a vuestros hijos o hijas?

Nos leemos!

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12 comentarios en “Lo efímero y lo perpetuo. La naturalización de la diversidad.

  1. Pero q buen post, de esos de los q se deberían viralizar! Hace justo un año publicaba yo en mi muro de facebook un comentario sobre la intolerancia q dejan entrever algunos en pequeños comentarios. En mi caso rubia, blanca pecosa, hija de dos generaciones q emigraron x Europa cm los q hoy vienen aquí a buscarse el pan. Mi chico moreno, gordito, hijo de musulmanes q llegaron a España hace 40 años. Pero q oye, no tiene aspecto de musulmán! Cm si eso le eximiera de su condición y le diera la aprobación de aquellos q nos rodean. Hartica estoy de q me pregunten si mis hijos son musulmanes o de q me digan “pero tu no verdad?”. Frita me tienen aquellos q torcieron el gesto cuando dije q mi hijo iría a un Cole de integración xq me parece esencial para el y para todos q sepa q no todos somos iguales y q algunos necesitan ayuda. Doy las gracias a mis padres xq aun siendo unos crios me enseñaron a amar a las personas tal y cm son sin juzgar su aspecto o sus ideales personales. Voy a compartirte por ahí, a ver si alguno se da x aludido jajja. Un abrazo.

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    • Cuánto te entiendo! Nosotros también tenemos buena mezcla racial, religiosa, etc. Y es muy cansado tener que vivir justificando que eres #normal #respetable y muchos etc. Me encanta que hayas decidido que tus hijos vayan a un cole de integración. En el nuestro lo que más valoro es que es una muestra bastante cercana a la sociedad: aparte de los peques con diversidad funcional motora hay gran parte del alumnado con familias españolas, inmigrantes, ateos, católicos, musulmanas, gitanas, gente con niveles educativos y socio-economicos muy variados. Es una riqueza que aporta este centro donde todos son iguales, todos son diversos y todos son respetuosos.
      Y aún así, aunque los niños y niñas tienen naturalizada esta diversidad, escucho algunos padres y madres en la puerta del cole haciendo comentarios de unos y otros. Muy triste .
      Ojalá nuestros hijos consigan vivir en una inclusión plena, donde se valore la humanidad del ser y acabemos con los estereotipos con tantas connotaciones falsas que lo único que generan es sembrar la semilla de la discriminación, el bullying y la humillación de los que son considerados diferentes .
      Un abrazo!

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  2. Me has dejado sin aliento… Este post debería dar la vuelta al mundo! Te incita a una profunda reflexión y análisis se uno mismo… Y puedo decir que después de leerlo he visto cosas en mi de las que no me había percatado, las cuales erradico desde ya en mi arduo camino por ser mejor persona y madre… Asi que sólo puedo GRACIAS!❤ criando 24/7 por este post tan enriquecedor, tan auténtico y tan espectacular. Contigo al fin del mundo!!

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  7. Maravilloso post!!! Suscribo punto con punto y coma por coma cada una de las cosas que dices. Qué bonito lo explicas y qué real lo cuentas!!
    Yo también quiero educar a mis frutitos con estos valores, si todos ponemos de nuestra parte conseguiremos un mundo mejor.
    Un besote

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    • Oh! Muchísimas gracias por pasar, leerme y dedicar tu tiempo a escribir este comentario tan 💜
      Ojalá consigamos mejorar en empatía y seamos capaces de que la generación de nuestros peques nos gane en tolerancia y respeto.
      Un abrazo!

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